29 de febrero de 2012

Examen

Lo prometido es deuda. Y a mi amiga Lou no puedo negarle nada. Sobre todo, después de haberme concedido un premio. Aunque lo que me pida sea contestar a cinco preguntas de examen. Buf, qué nervios. Allá voy.

Pero no, antes dejadme a hacer una confesión: me da mucho apuro hablar de mí misma así, tan directamente. Pregunta, respuesta, pregunta, respuesta...  Vale, que sí, que en este blog me paso el día hablando de mí, y de mi vida y de mis comeduras de coco y de mis niños... Pero me creo que lo hago con disimulo, porque lo escondo con frases largas, me enredo con las palabras, cuento lo que quiero y, muchas veces, cuando no tengo ganas de hablar, no cuento nada.

Y eso es lo que acabo de hacer, enredarme con las palabras. Así que voy a ser una buena chica y voy a ir al grano, que es lo que Lou espera de mí.



1.- ¿A quién te gustaría borrar del mapa del mundo?
Puede sonar a tópico, pero hay algo que detesto por encima de cualquier otra cosa: la explotación infantil. Aprovecho (sí, soy una aprovechada, lo reconozco) para recomendar una exposición que hay ahora mismo en la Fundación Mapfre con la obra de Lewis Hine. Además, ¡es gratis!
2.- En una palabra, sólo una, cómo te definirías.
Pues yo diría que soy una persona bastante abierta, aunque también soy tímida, sobre todo cuando hay mucha gente y me toca hablar. Aunque claro, si es hablar por un micrófono, y no hay cámara, y  nadie me ve, salvo el técnico de sonido, pues ahí ya no me importa hablar. Y dejo de ser tímida para ser parlanchina. Dicen que parezco muy segura de lo que digo, pero ¡qué va! Es la voz, que la tengo fuerte. Y el pelo, moreno. Y la piel, blanca. Además soy un poco cursi, no me gusta cocinar y me preocupo demasiado... aunque a la vez soy alegre, cariñosa, buena amiga, eeeh, sí, me estoy pasando, se supone que uno no debe hablar demasiado bien de sí mismo. Se supone que uno no debe hablar de sí mismo. Se supone que uno no debe hablar demasiado... ¿Una palabra, decías, Lou? PLASTA, soy una plasta.
3.- ¿Quien ha sido (o es) la persona que más ha marcado tu carácter?
No tengo ni idea, pero supongo que mi madre tiene mucho que ver con lo que fui en la infancia; y los restos de eso que fui, andarán por aquí dentro. Pero la vida y los acontecimientos te marcan tanto o más que las personas o sea que... Plasta, soy una plasta.
4.- Cuando imaginas un estado de tranquilidad absoluta, ¿donde estás, en el mar, el campo, tu casa, cuál es tu paraíso?
Solía ser en la playa, oyendo el rumor del mar, mirando sin ver la línea de horizonte, los pies descalzos entre la arena, vestida, en silencio... Idílico, ¿verdad? Pero como acabo de comentar, la vida y los acontecimientos nos marcan. Y hoy por hoy me encanta meterme bajo la ducha caliente (muy caliente) y dejar que el agua corra por encima de mi cabeza llevándose cualquier pensamiento. Luego salgo de la ducha y... ¡a correr!
P. D. Hace poco viví un momento de serenidad absoluta: en el sofá, con mis tres niños rodeándome, achuchándome, calentitos bajo una manta de cuadros y EN SILENCIO (sí, es posible, solo hay que ponerles El rey León).
5.- ¿Por qué escribes un blog?
Siempre he escrito. En mi diario, en hojas sueltas, en los bordes de los libros, en cuadernos que han ido perdiéndose con los años. Supongo que escribo un blog porque me permite compartirlo con los demás sin llegar a creerme del todo que hay alguien al otro lado, leyéndome; y al mismo tiempo, sabiendo que alguien habrá. Algún que otro amigo.

Bueno, ahora se supone que debería hacer mis propias preguntas. Aviso: lo de estudiar Periodismo fue circunstancial. Soy tan mala planteando preguntas como contestándolas.

1. ¿Una frase (un párrafo, un texto) que te haya marcado?
2. Si pudieras viajar en el tiempo, ¿lo harías hacia el pasado o hacia el futuro?
3. ¿Qué crees que permanece inmutable a lo largo de una vida?
4. ¿En qué te fijas cuando ves a alguien por primera vez?
5. ¿Qué te gustaría que te hubiera preguntado?

No nomino ningún blog, me lo vais a permitir. Quien quiera seguir el juego, que lo haga. Y si me dejáis ver vuestras respuestas en los comentarios de esta entrada, yo, feliz.

P. D. Gracias Lou, por ser amiga, escritora, lectora, supermamá y, encima, nominarme.

18 de febrero de 2012

El troglodita


Lorenzo se ha hecho hombre. Eso o bestia, pero como es mi niño, prefiero pensar que es la testosterona. Porque ya no juega con las barbies si no es para hacerlas luchar (lo de que lo hagan desnudas es circunstancial: se corresponde con la manía de Mar de desvestir a todas sus muñecas para luego pedirme por favor que la ayude a vestirlas). Porque estas Navidades pidió a sus majestades los Reyes de Oriente "un canión lleno de cossches" en vez del perrito que pidió el año pasado para dormir con él. Porque cuando le pido que me dé un beso, ahora coge carrerilla, se abalanza sobre mí y me muerde. Eso sí, con mucho cariño. Y a veces, con las mismas, me golpea la nariz o el estómago de un cabezazo. Porque cuando leemos cuentos, cualquier personaje ruge, aunque sea Blancanieves. Porque se niega a hacer pis sentado (a ver, que confiese, ¿quién ha enseñado a mi hijo a "ametrallar" supuestos bichos dentro de la taza del váter?).
El que haya engordado dos kilos en un mes no es de hombres, ni de bestias, es de gordos. Y mi pequeño troglodita come lo que le echen, sin parar. Ahora es un hombre, bestia y gordo. Pero el amor es ciego, y yo le veo más guapo que nunca.
P. D. Llevo pomada en la nariz por su último ataque de cariño.

13 de febrero de 2012

En la sabana

–¡Si fuera leona, sería león!
Cleo mira a Rebeca sin comprender, pero tampoco se detiene a preguntarle. Llegan tarde al cole.
Corre hacia la puerta del aula, que ya están cerrando, y tira del brazo de la niña. La mochila rueda a su espalda a trompicones. Con un beso rápido y un “pórtate bien” la despide antes de salir volando otra vez hacia el coche. Justo cuando va a entrar se engancha con la puerta y se hace una carrera.
Conduce entre maldiciones y busca con la mirada alguna tienda donde hacerse con unas medias. La cita con el cliente es a las 10.30. No le dará tiempo a revisar los datos antes de la reunión.
Cuando llega al trabajo, con medias nuevas, toma un café rápido frente al ordenador mientras su secretaria le pone al día. Le pide que, por tercera vez en el mes, anule la cita con el pediatra. Y que llame a la fábrica para ver si van a tiempo con el pedido de la semana. Después corre hacia la sala de reuniones tratando de recordar las cifras clave y murmura una disculpa ante los ejecutivos ya acomodados en sus asientos.
Ni siquiera come; solo un sándwich rápido mientras hace cálculos con el Excel tratando de adaptar la oferta a las conclusiones de la reunión de la mañana. Mira el reloj. Imposible. Llama a su madre para rogarle que vaya a buscar Rebeca al cole; y que luego la lleve a clase de música.
Sale de la oficina ya de noche, pero en el Súper cierran tarde: consigue hacer la compra en media hora y encargar que la lleven a domicilio al día siguiente. La farmacia 24 horas está un poco lejos, pero se le ha acabado el antipirético y ya aprovecha para comprar Lexatin.
Cuando llega a casa, Rebeca está dormida. Le agradece mil veces a su madre haberse ocupado de ella, una vez más, y llama a un taxi para que vaya a recogerla.
–No te molestes, hija, si el autobús me deja en la puerta…
–No mamá, estaría bueno, encima…
Se despiden con un beso y Cleo se derrumba sobre el sofá. Le duelen los pies, le palpitan las sienes y tiene una incómoda sensación en el estómago que tal vez sea hambre. Debería prepararse algo caliente para cenar, pero se siente incapaz. Después de un rato, se queda dormida delante de la tele.
Ya es de madrugada cuando se despierta. Rebeca está gritando.
Corre hasta su habitación, y se arrodilla junto a su cama.
–Ssssh, ¿qué te pasa?
–La puerta está cerrada. Me da miedo.
–No pasa nada, cariño. Te la dejo abierta, ¿vale? Tú duerme…
–Mamá…
–Qué.
–Si fuera leona, sería león...
Parece que ha pasado una eternidad desde que Cleo oyó por primera vez esa frase, esa misma mañana.
–Ya. Lo sé.
–¿No quieres saber por qué?
–Mañana me lo cuentas. Ahora duerme…
Cleo se arrastra hasta su propia cama. Ni siquiera se pone el pijama, solo alcanza a desnudarse. En el último instante se acuerda de poner el despertador. Tal vez mañana se le dé mejor el día. Si consigue levantarse antes…


Rebeca se despereza y busca una postura más cómoda. Con los ojos semicerrados contempla la sabana. Una leona gigantesca corre detrás de una cebra. Sus patas poderosas golpean el suelo y levantan oleadas de polvo. Los músculos se adivinan debajo de la piel canela. La cebra trata de alejarse, huye, pero la leona no cede en su caza. Es muy rápida. Rebeca lo observa todo desde la distancia. Uno de los cachorros se ha enredado con las barbas de su melena y juega a darle tirones con sus menudas garras.

4 de febrero de 2012

Juntos es posible

Hoy es el Día Mundial contra el cáncer, y el lema para el 2012 es el del título de esta entrada: "Juntos, es posible". Recalca la idea de que la única forma de reducir las muertes prematuras por cáncer es mediante la colaboración de todas las personas, organizaciones y gobiernos.
Tengo una amiga, una gran amiga, que siempre insiste en la necesidad de dejar de tener miedo a la palabra cáncer. Nos pide que no miremos para otro lado. Nos exige que nos comprometamos, que demos la cara y que colaboremos.
A lo mejor es verdad y, juntos, sí que podemos hacer frente al cáncer. Deberíamos ser capaces, porque como dice la Organización Mundial de la Salud, nos afecta a todos: jóvenes y viejos, ricos y pobres, hombres, mujeres y niños.

¿Quieres celebrar este día, esta lucha?
En hoycinema recomiendan ver las siete películas que, según ellos, mejor han sabido tratar el tema de esta enfermedad.
En la aecc explican cómo podemos colaborar, no solo con aportaciones económicas, sino también con nuestro tiempo, nuestra voz y nuestro legado.
La campaña para la donación de médula ósea está arrasando en Internet.
El Centro Hispano Búlgaro dará una charla el próximo 10 de febrero titulada "Comer bien y prevenir el cáncer". Es en Madrid.
La Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) inicia hoy su nueva campaña con el slogan "El cáncer también se puede prevenir". Echar un vistazo a la campaña seguro que es interesante.
El pasado 2 de febrero se celebró un foro contra el cáncer que se puede escuchar en youtube.
Y una campaña para prevenir el cáncer de piel en los niños, que en verano, cuando ya están morenos, tenemos tendencia a olvidar.

Lo malo del cáncer es que a todos nos toca de cerca. Lo bueno, también es eso. Y estoy segura de que juntos, es posible.

1 de febrero de 2012

Pellas


Hoy he hecho pellas. Aunque seguramente ahora no se diga así, sino de alguna otra manera más original tipo "darse el pirulo", "tunearse las clases" o "pegarse un rulo" (que alguien me instruya, por favor, por favor, ¿cómo lo llaman los chavales de hoy?), pero vosotros me entendéis, ¿no? El caso es que me he portado fatal. Porque no es que yo me haya saltado la clase de tenis, no, es que se la ha saltado mi hija, y por iniciativa de su madre.
Hace ya tiempo (¿siglos?) que corro de un lado para otro como gallina sin cabeza. De casa al trabajo, del trabajo al cole, del cole a casa, de casa a la piscina (o al tenis o a pintura o al médico...) y de la piscina a casa. Coge bolso, coge merienda, coge mochila, coge raqueta, coge análisis... y mis hijos corre que te corre conmigo, con la loca de su madre. Pero hoy me ha dado por pensar que no, que no me gusta, que yo lo que quiero es sentarme con ellos a jugar, y reírme de sus tontunas, y que si se acuestan más tarde de las nueve no tiene por qué darme un síncope, ni es tan terrible que un día no se laven los dientes. Que tengo que relativizar, y que lo que hoy necesitaba, por encima de cualquier otra cosa, era tener una conversación con mi hija de siete años.
LA conversación.
La mejor conversación que he tenido nunca con ella.
Porque mira que mi hija es buena conversadora (y no es porque lleve mi sangre), pero lo de hoy ha sido... sublime.
El caso es que hemos ido hasta la misma puerta del polideportivo, pero cuando nos íbamos a bajar del coche le he dicho que no, que se viniera al asiento de delante. Y ahí nos hemos pasado una hora, con las canchas de tenis de fondo. Hemos hablado de la vida, de lo que queremos y lo que buscamos, de lo importante y lo menos importante. Hemos reído y hemos llorado (bueno, ella más, un poquito) y nos hemos abrazado mucho, y hemos establecido acuerdos, incluso los hemos puesto por escrito, nos hemos hecho promesas, declaraciones de amor y pactos secretos (N. si lees esto haz como si no te hubieras enterado).
Y después, muy tranquilitas, nos hemos vuelto a casa. Incluso nos hemos dado el lujo de detener el coche en la misma puerta y quedarnos allí otro rato para cantar a dúo (y a gritos) la canción que sonaba en la radio.
Pues sí, he hecho pellas, Estrella ha hecho pellas. Pero vamos a dormir a pierna suelta, sin ningún remordimiento. Y que nos quiten lo cantao.