Mr. Scrooge se fue, menos mal, y ahora solo quiero desearos una ¡MUY FELIZ NAVIDAD! Aunque suene repetitivo.
23 de diciembre de 2011
5 de diciembre de 2011
Soy Mr. Scooge
Lo supe, defnitivamente, el día que mis compañeros propusieron con entusiástico espíritu navideño:
-¿Por qué no hacemos un amigo invisible?.
"¡No!", pensé.
-No, mejor no", murmuré.
Y al final, dije:
-Vale.
Porque una cosa es ser Mr. Scrooge, y otra muy distinta el asumirlo.
También es verdad que el día anterior me había dedicado a poner en orden mi agenda con todo lo pendiente para estas dos semanas previas a la Navidad. Veamos...
Tengo una semana completa para comprar. Bueno, son siete días, ¿no? Suficientes para adquirir los regalos de mis tres niños, cuatro de mis sobrinos, mi cuñado (amigo invisible que ahora hago visible) y mi marido. Ah, y para Estela, que se va a Paraguay a pasar las fiestas. Huy, y para la profe de Estrella, que se enamoró de un libro y me lo dijo, así como quien no quiere la cosa... Anda, y para mi hija mediana, que tiene la mala costumbre de cumplir años en estas fiestas... Como mis dos sobrinas, también cumpleañeras. Ah, y por supuesto, ahora para mi amigo invisible de la oficina.
Bueno, no voy a dejarme llevar por el pánico. Compraré los regalos y ya está. Y lo que haga falta para la cena de Nochebuena o de Nochevieja, que todavía no tengo claro cuándo me toca. (Por cierto, ¿a alguien le sobra una mesa? No cabemos todos. ¿Quedará muy mal un picnic en el parqué? Puedo poner una alfombra navideña...).
A ver... qué más. Ah, mis tres hijos hacen función de Navidad. Por supuesto, hay que ir a verlos durante la jornada laboral en tres días distintos a distintas horas, y cada uno con un disfraz distinto. Compré el de estrella ("fugaz, mamá, soy una estrella fugaz, la que anunció el nacimiento de Jesús, ¿cómo me voy a poner un disfraz sin cola? Ese disfraz que has comprado no sirve...) y el de pastorcilla ("¡Pero si tiene el delantal cosido a la espalda! Ay madre..."). El de duende me lo han prestado (porque empezó siendo pastorcillo, pero la profe cambió de opinión, y ahora no sé cómo convencer a Lorenzo de que los duendes no llevan zurrón). Bueno, tengo tres disfraces, tres funciones, y tres boletines de notas que recoger en días distintos. Anda, es verdad, las notas. Que si no las recoges personalmente no te las dan, porque claro, qué falta de interés por parte de los padres, no molestarse en ir a recoger las notas de sus hijos... A lo mejor N. puede acercarse algún día... Ah, que no, que es que justo la semana del 19 está de viaje. Por suerte los niños esa semana todavía van al cole... hasta el jueves 22, claro, ese día salen a las 13.30. ¡A las 13.30, qué buena hora! Nada, no hay problema, como mi marido está de viaje yo les llevo por la mañana, a las 9, llego al trabajo a las 9.30 y tres horitas después le digo a mi jefa que, si no le importa, me tengo que ir a recoger a los niños al cole, que empiezan sus vacaciones... Seguro que no le molesta, total, por un día... además de los días de las funciones... y los de las recogidas de notas... Bueno, mira, no le des más vueltas: el jueves 22 es el último día de cole y ya está, tendrás que organizarte... Aunque la verdad es que la despedida oficial la hacen el 21, ¿no? Sí, que no se me olvide, ese es el día en que tenemos que ir un poco antes a recogerlos porque hay chocolatada y visita de los Reyes Magos en la calle escolar. Claro que... ¿no era ese día cuando nos dijeron también que fuéramos a la clase de natación de los niños? Sí, es cierto, que podíamos acudir a clase y verlos nadar e incluso meternos en el agua con ellos. Con los tres. En sus tres clases diferentes. Genial. Mientras no les dé por vomitar el roscón de reyes... Ay, y el 21 es también el cumple de mi sobrina. ¿Me dará tiempo a pasarme por su casa para darle el regalo? No, mejor dicho, ¿habré tenido tiempo de comprar el regalo para entonces? Qué sí, que no te agobies, que nos habíamos organizado ya y estaba claro que daba tiempo a comprarlo todo en una semana. Lo único que ese mismo día es la cena de Navidad de la empresa. Ay, y N. está de viaje. ¿Lo había dicho ya? Y Estela también. ¿Con quién dejo a los niños? Con mi suegra no, porque mi cuñada sale de cuentas esa semana, no vaya a dar la casualidad de que... Oye, y se me está ocurriendo... ¿Por qué no soy yo la que se va de viaje? Me cojo un billete al País de Nunca Jamás y... No, mejor, me meto directa en el Cuento de Navidad, no creo que a Dickens le importe, me junto con Mr. Scrooge y a base de gritar ¡MIERDA, MIERDA, MIERDA! dejo sus "paparruchas" a la altura del betún.
P. D. Me fui de viaje, el sábado pasado, a Valladolid. Y resulta que en la Plaza Mayor había un tiovivo navideño y un tren a Laponia. También estaba Papá Noel, y juraría que era el auténtico, porque mientras él hablaba con mis hijos, felices y risueños, de pronto me miró, frunció el ceño y agitó un dedo acusador en mi dirección. Me sentí tan mal que, desde entonces, en mi casa no hacen más que sonar villancicos y ya he visto tres veces Qué bello es vivir. Ays.
Mercadillo contra el cáncer
Si por casualidad vives en Zaragoza.
Si conoces la plaza de los Sitios.
Si tienes tiempo o quieres encontrarlo de aquí al 11 de diciembre...
... y aunque no sea así... Seguro que Begoña sabrá convencerte aquí o aquí.
Yo es que después de leerla, me quedo sin palabras. Y con ganas de pillarme un billete y tocarme la oreja.
Si conoces la plaza de los Sitios.
Si tienes tiempo o quieres encontrarlo de aquí al 11 de diciembre...
... y aunque no sea así... Seguro que Begoña sabrá convencerte aquí o aquí.
Yo es que después de leerla, me quedo sin palabras. Y con ganas de pillarme un billete y tocarme la oreja.
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