10 de octubre de 2011
Magia... negra
¿Alguna vez habéis jugado a "abre la caja"? Si tenéis niños, es fácil que os hayan propuesto este juego. La caja son sus manos, palma contra palma. Y de ella pueden salir mil y un inventos: una mariposa, un abanico, un coche de carreras, una ventana, un libro... Luego se pueden usar esos regalos invisibles del modo que más apetezca.
El otro día Estrella me propuso jugar una vez más.
-Abre la caja.
(Yo abro sus manos)
-Coge el lápiz.
(Yo hago como que cojo un lápiz y me admiro de lo bonito que es)
-Coge el sacapuntas.
(Yo hago como que cojo el sacapuntas y me río)
-Saca punta al lápiz. ¡Pero hazlo sobre la caja, no se vaya a manchar el suelo!
(Yo saco la punta al lápiz imaginario y pienso cuánto me gustaría que Estrella tuviera ese mismo cuidado con los lápices de verdad)
-Ahora vuelve a poner el lápiz y el sacapuntas en su sitio.
(Yo obedezco)
-Cierra la caja.
(Yo cierro la caja de dedos pequeños y cálidos)
-¡Y ahora mira!
Es entonces cuando Estrella empieza a frotar con fuerza sus manos, una contra otra. Después, con una sonrisa de oreja a oreja me muestra las palmas ennegrecidas, trocitos de roña dispersos por ellas. Arg.
-¡Magia! ¿Has visto, mamá? ¡Es magia de verdad... Aquí están los restos de la mina que has sacado...
-Estrella... ¡haz el favor de lavarte las manos! ¡VUELA!
Así que ya sabéis, si tenéis que hacer magia con las manos, cuanto más sucias las tengáis, mejor.
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1 comentarios:
Ay Estrella, que se te hace grande...
Besos
Lou
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