Me dijo que había un concurso de tartas en el cole, y que las mamás de: claudia-alejandra-rodrigo-pedro-marta-andrés-alex y un larguísimo etcétera iban a participar. No es que yo pusiera mala cara, no, ni siquiera demostré en mi expresión un mínimo del terror que nubló mis pensamientos en un segundo... Es que Estrella está tan acostumbrada a oírme decir que soy una pésima cocinera que ni se lo planteó. Por eso me soltó, tan campante: "... así que yo he pensado que se lo podemos decir a Estela. Como ella cocina tan bien...".
Vale que al principio me pudo el orgullo herido, que salió la madre coraje cuando grité aquello de: "Ni hablar. La tarta la hago YO". Pero luego me acordé de lo nerviosa que me pongo si, mientras cocino, la gente pulula a mi alrededor para incordiar (aquí falta sal, ¿por qué echas los pimientos ahora?, menudo lío hay aquí, no me gustan los calabacineeeees...) o para insistir en el "teayudoteayudoteayudooooo". Y pensé que me había metido yo solita en aquel charco, pero que ya no había vuelta atrás.
Le ofrecí varias posibilidades, pero ella no tuvo dudas en cuanto vio la tarta-tren. Le expliqué que con esa tarta nunca ganaríamos el concurso. Pero como mi hija es muy lista (vaaale, no soy objetiva) me dijo que vale, que el premio se lo dieran a otra, pero que ella quería esa tarta, LA tarta.
He aquí nuestra obra de arte:
¿Que por qué no era una buena tarta? Porque la cocinera y su ayudante compraron los bizcochos ya hechos y se limitaron a fundir el chocolate, dar los cortes en los lugares adecuados para montar los vagones y llenar el tren de gominolas, Lacasitos, Filipinos y muchas, muchas, muchísimas risas. Eso, por supuesto, no es premiable en un concurso de tartas. Ni siquiera en un "sincurso". Pero puedo prometer y prometo que Estrella y yo nos lo pasamos en grande.
Aun así, lo reconozco: a Estela le habría salido mucho más rica.
5 comentarios:
:D Pues tiene una pinta estupenda, además, quién va a saber si los bizcochos estaban ya hechos o no. Tiene su toque artístico y retro, con la Minnie al final del tren, genial. Me gustan estos relatos-fotografías.
Pero a tí que te quiten lo bailao, en este caso, el divertidísimo rato que pasaste con tu hija elaborando el trenecito de chocolate. Al fin y al cabo, eso es lo importante y lo que recordaréis las dos!
besos
Pues yo le hubiera dado premio sin duda: premio a la tarta más original, a la tarta más colorida, y a la tarta que despertó más sonrisas (estoy segura de ello!!)
Además, me encanta el chocolate fundido!!! así que seguro que encima estaba rica rica ;-)
Esta te la copio, ya lo verás.
Por cierto no sé si has visto el comentario de Sol en mi blog, cuando te pida el email y la contraseña desactiva el caudradito que sale abajo de "no cerrar sesión" y se acabarán tus problemas como se acabaron los míos.
Besos
Lou
Única y irrepetible. esí es una mamá. es tarta sifnifica mucho para Estrella. por cierto es superbonita.
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