17 de mayo de 2011

No llego

No llego a todo, qué digo, no llego a nada. Si normalmente tengo la sensación de que me dejo siete u ocho cosas por hacer al día, ahora tengo la certeza de que tengo mi vida abandonada. La vida que yo quisiera para mí. No hablo con mi marido, no atiendo a mis amigas, no cumplo mis citas médicas pendientes, no ceno (aunque tampoco paro de engordar, típico en mí cuando el estrés me supera), no dedico a mis hijos el tiempo que quisiera, no escribo, no leo, no visito mis queridos blogs... tengo a todo el mundo descontento (por abandonado) y a mí, más que a nadie. Y lo peor de todo es que NO SÉ POR QUÉ. No entiendo el motivo por el que, desde hace un mes, mi reloj se ha empeñado en saltarse las horas y reducirme el día a la mitad. Y eso que amanezco de día y, cuando acuesto a mis hijos, todavía luce el sol.


Ni siquiera tengo cabeza para escribir una entrada medianamente inteligente. Mejor lo dejo para otra ocasión...

4 comentarios:

Jo Grass dijo...

No te aflijas, todas tenemos temporadas en las que nos sentimos igual. Yo me encuentro ahora en la misma tesitura. Argggg!!!

Lou Perea dijo...

Hay ladrones escondidos detrás de cada esquina, nos roban las horas, nos roban energía y encima está el enano asqueroso ese que se esconde en nuestros armarios y nos mete las costuras de faldas y pantalones para que nos queden estrechos, y yo, yo sólo quiero ¡dormir una noche del tirón, aunque sea sólo hasta las 8 de la mañana!.
Nos vemos YA
Lou

Jesús Elorriaga dijo...

Mucho ánimo!

Belén. F dijo...

Debe ser algo contagioso entre las madres trabajadoras fuera de casa porque a mi me pasa lo mismo y muchas veces me quedo en blanco, sabiendo que estoy perdiendo el tiempo y no sé por dónde empezar...
No te preocupes, porque "se supone" que algún día te levantaras con ideas, no eres la única -si te sirve de algo-.

Bss Belén F.