11 de abril de 2011

El encuentro



El viernes conocí, por fin, a mi buscadora de estrellas. Fue un encuentro entrañable, divertido, cómodo y singular. Poner cara, y sobre todo voz, movimiento y sonrisa a alguien que ha acompañado mis lecturas de los últimos años ha sido un gran descubrimiento… Y al mismo tiempo, tan natural y cotidiano como mis propias lecturas.


Mi buscadora de estrellas tiene un mar de rizos en la cabeza, los ojos verdes y la risa fácil. A veces el dolor se escapa de su mirada, pero lo baña en sonrisas y en ese acento suave que hace ligera su charla. Dos coca-colas, unas patatas fritas (machacadas, por cierto, casi comimos migajas) y una hora y media muy corta para todo lo que teníamos que contarnos, después de tanto tiempo.

Mi buscadora de estrellas está haciendo las maletas, una vez más. Ojalá encuentre su camino, aunque como ella misma citaba “se hace camino al andar”. A mí me queda su blog, y la promesa de un próximo encuentro. Sin fecha fija, pero promesa al fin.

1 comentarios:

Una astrofísica por el mundo dijo...

Sin palabras, sólo sonrisas que despistan mis ojos emocionados...
y esos abrazos tan especiales que ya guardo como un tesoro en mi maleta.
Habrá más encuentros, sin duda :-)

GRACIAS!