15 de febrero de 2011

Nada que contar


A veces parece que se te acaban las palabras, que poco o nada tienes que contar. Repasas tu vida y todo es tan cotidiano y normal, tan aburrido, tan igual al resto... ¿Qué puedes aportar?

Otras veces, en los momentos más inoportunos, las palabras se agolpan en tu cabeza: conduciendo, trabajando, bañando a los niños... Justo cuando no tienes un ordenador a mano para soltar todo lo que llevas dentro. ¿Lo llevas, está ahí siempre, oculto en algún cajón olvidado de tu cerebro, o ha surgido por "generación espontánea"? A saber. Lo que está claro es que, si no lo escribes en el momento, ya no volverás a encontrar las palabras. Se perderán para siempre. Aunque anotes en un bloc cuatro datos clave de lo que en ese momento le contarías al mundo. Pasado el momento de inspiración, aquello tan importante, de pronto, no tiene sentido, o no recuerdas bien qué querías contar o, simplemente, no encuentras las palabras.

Hay ocasiones en las que te sientas delante del ordenador, sin una idea preconcebida, la mente en blanco, y te dejas llevar. Te das cuenta entonces de cómo está conformada tu mente, de qué temas se repiten siempre, de uno u otro modo: tus miedos, tus preocupaciones, tus fórmulas de la felicidad, tus pequeñas obsesiones. A lo Woody Allen, pero sin tanto talento.

Pero también cabe la posibilidad de que, muy de vez en cuando, te sorprendas a ti mismo. Que tomes el teclado sin haberlo previsto y te lances con una idea completamente nueva. Esas son las veces que más me gustan, porque no soy yo misma, sino otro yo que se oculta y juega conmigo misma para romper el tedio y hacerme ver que, si me relajo, todo puede surgir. Que la mente no tiene límites más allá de los que nosotros mismos nos imponemos. Y que escribir, es divertido. Aunque nadie te lea.

5 comentarios:

Cris Sevilla dijo...

Mi niña, que bien escribes y cuanta razón tienes guapa!!
Mil besos guapa!
Cris

Lamardestrellas dijo...

Cris, me lo acabo de pasar bomba con tus últimas entradas :) ¡Muac!

Anónimo dijo...

Siempre hay alguien aquí, leyéndote, y mañana, escuchándote.
Besos

Lou

Lamardestrellas dijo...

Gracias, Lou :)

Jo Grass dijo...

Pues, te doy la razón en todo, e identifico cada una de tus palabras; además, uno escribe porque lo necesita, porque te hace sentir bien, porque te permite conectar contigo mismo o con tu mundo de fantasía.Por eso, te lean o no, continuarás haciéndolo porque, de alguna forma, te hace sentir viva!

Felíz finde!