21 de noviembre de 2009

Annie

Tendría yo... once años, sí, creo que eran once. Y Silvia Pérez nos invitó a su cumpleaños. Fue la mejor invitación de cumpleaños que recibí en mi vida, porque nos llevaron a ver Annie en el Teatro Príncipe, en Madrid. Me recuerdo pegada a la silla con los ojos abiertos de par en par y los oídos extasiados. Aquellas voces me parecían divinas. Las niñas, guapísimas. La historia, preciosa. Yo quería ser como ellas, cantar como ellas, bailar como ellas. La protagonista, Annie, y su protegida, cuyo nombre no recuerdo, una niña morenita de largas trenzas, fueron mis ídolos infantiles. No volví a verlas, claro. Es lo que tiene el teatro. Si hubiera sido una peli, podría haber formado parte de mi vida para siempre, hoy tengo que conformarme con el recuerdo.

Al año siguiente la profesora de teatro del cole decidió que una clase de nuestro curso (estábamos en 6º de EGB), el B, representaría la obra Annie al final de año. Nosotras, el D, en vez de ensayar nuestras propias obras de teatro durante la hora de teatro, nos teníamos que conformar con sentarnos entre el público del salón de actos, casi vacío, y asistir a los ensayos de la otra clase. Yo me moría de envidia. Yo quería estar allí arriba, yo quería cantar como ellas. Yo quería ser ellas. Mª Carmen, que así se llamaba la profe, había grabado toda la obra en un cassette durante una de las representaciones, algo totalmente ilegal, por supuesto. Y las ponía durante los ensayos para que a las niñas-actrices les sirvieran de guía. A mí me permitió oír las canciones de nuevo, y me obligó, otra vez, a disimular mis lágrimas delante de mis compañeras de clase. Oír aquella voces infantiles me emocionaba sin poder remediarlo.

Luego llegó la peli, pero no me gustó. O sea, la voz de las niñas sí, incluso juraría que muchas de ellas eran las mismas que las del musical español... pero después de haber asistido a la obra de teatro, la película se me antojaba artificial y ñoña. No quise verla más de una vez. A lo mejor me equivoqué y hoy me gustaría. No lo sé.


Durante años canté -a mi modo, con mi voz penosa y con la letra distorsionada por lo poco que la recordaba-, las canciones de aquel musical. Lo hacía a todas horas, con cualquier motivo. Recuerdo incluso haber hecho una pequeña actuación de "Pienso en mi mamá" delante de mis primos que tuvo mucho éxito. :P Cuando nació Estrella, hace cinco años, tuve la excusa perfecta para tarareársela mientras la acunaba.

Pienso en mi mamá,
viviendo con papá,
ella poniendo la mesa
él preparando el café.
Yéndose a pasear
o contemplando el mar.
Ella da clases de piano,
él se dedica al jardín...
Guapos los dos
tienen que ser
inteligentes, les gusta leer.
Buenos tambiénm
seguro que sí...
No puede ser
que vivan sin mí...
Y puede que ahora sí
se acuerden ya de mí.
Vivo esperándoles siempre,
siempre...

Ya digo, seguro que mi recuerdo ha distorsionado la letra.

Hoy me dio por buscar información sobre el tema en Internet. No había mucha, la verdad, pero sí algunas cosas interesantes. La actriz que hacía de Annie se llama Carmen Pascual. Aquí hay información sobre ella:
Y una de mis canciones favoritas: Mañana

Resulta que su hermano, José Mª Pascual, era el cantante del disco de Marco que tantas y tantas veces oí en mi infancia. Sobre todo me gustaba aquella de "Hoy es un día de fiesta" aunque la de "Mamá" me emocionaba muchísimo. Y por supuesto, el comienzo de cada capítulo de una de las series favoritas de mi infancia.

Pues sí, hoy me ha dado por recordar, y quería dar las gracias a Silvia Pérez por hacerme uno de los regalos más maravillosos que he recibido nunca. Y Carmen Pascual, si alguna vez cayeras en esta página por casualidad, decirte que guardo en el corazón el día en que te vi cantar. Un recuerdo que me ha acompañado toda la vida.

Para nostálgicos, como yo, recomiendo este blog:
http://musicainfantil-porsiempreninos.blogspot.com/

19 de noviembre de 2009

Frivolidades


Hoy he sido una frívola, sí, sí, así, como suena. Después del trabajo me he ido a dar un masaje y, a continuación, al cine con una amiga. Mi santo me ha hecho el turno, en realidad, me ha prohibido pasar por casa ("si los ves, no te vas..."). He llegado a la sala con un intenso dolor de cabeza, muchos remordimientos y bastante pereza. No me apetecía demasiado ver la peli, que era otra frivolidad, una de esas para disfrutar y pensar poco. Pero mira... ¡Me lo he pasado pipa! He llorado (ya, es absurdo, pero me encanta llorar en el cine, lo paso genial), me he reído, me he comido un tanque de palomitas, he charlado y comentado con mi amiga cada escena, y después, he conducido a casa: de noche, sin nadie en la carretera, la música a tope y la ventanilla bajada, sintiendo el aire frío en la cara.

Gracias, N., por darme unas horitas de vacaciones.

Gracias, M., por compartirlas conmigo.

Ahora estoy en casa, la pequeña tose, me acerco a su cuna y le doy agua. Le pongo el chupete. Me sonríe. Se hace un ovillo y se vuelve a dormir. Me gusta mi vida, aunque de vez en vez me quiera escapar de ella por unas horas.

17 de noviembre de 2009

Primeros pasos


Mi bebé, que es un sol, ya tiene un año. Y siete dientes. Camina con sus bracitos al aire, intentando guardar el equilibrio y, a la vez, abarcar el mundo entero. Sigue sonriendo a todas horas, pero ahora también empieza a echar su genio, y cuando le llevas la contraria se lanza al suelo, boca abajo, y empieza a llorar con desconsuelo. Pero no es de verdad, si le cojo entonces y lo abrazo, él hunde su cabecita en mi hombro, agarra con fuerza mi jersey y, dos segundos después, levanta la cara con una sonrisa preciosa que me hincha el corazón. Y así estoy yo, con el corazón cada día más gordo, tanto, que casi no me cabe en el pecho.

13 de noviembre de 2009

Cantando bajo la lluvia




I’m singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I’m happy again
I’m laughing at clouds
So dark up above
The sun’s in my heart
And I’m ready for love

Let the stormy clouds chase
Everyone from the place
Come on with the rain
I’ve a smile on my face
I’ll walk down the lane
With a happy refrain
Singing, singing in the rain

Dancing in the rain
Singing in the rain

I’m singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I’m happy again
I walk down the lane
With a happy refrain
I’m singing, singing in the rain
singing in the rain

Dicen que era insoportable, que se comportaba de modo déspota con los otros actores, obligándoles a repetir las escenas hasta que les sangraban los pies. También cuentan que, durante semanas, Gene Kelly y el director de la peli, Stanley Donen, estuvieron ensayando la famosa escena hasta que al fin la grabaron en un día, en una sola toma. Kelly llegó al estudio aquel día con un fiebrón de 40º y un importante resfriado pero se empeñó en hacer su trabajo y, ¡he aquí el resultado! ¿Alguien puede creer que este tipo simpático, guapo, elegante, exultante de dicha, que salta, baila y chapotea cantando al amor, estaba enfermo y era un indeseable? Pues eso, que me importa un comino lo que sucedía en los estudios de grabación. A mí me gusta creer en la magia, y disfrutar de una maravillosa película como ésta sin comerme el coco.

Cada vez que veo esta escena me siento feliz, la risa de Kelly me resulta contagiosa y con el chapoteo final me entran ganas de salir yo también a bailar y cantar bajo la lluvia.

Enferma


Julia padece una extraña enfermedad. Su madre se extiende en largas explicaciones sobre sus síntomas y consecuencias, tratando de justificar ante sus vecinos las rarezas de su niña. Julia espía junto a la ventana del baño, que es angosta y de vidrio esmerilado, mientras toma notas sobre la vida de Pepe, sus idas y venidas acompañado cada vez de una chica distinta; la comida de Laura, que es poca o nula en algunas ocasiones; las andanzas de Terry, el perro de la familia Pérez, que recorre el barrio dejando un rastro pestilente; el color y la marca de los múltiples coches de Juanjo, que trapichea con la venta ambulante… Julia tiene muchas teorías sobre la inmundicia de la vida ajena.

Julia padece una extraña enfermedad que le impide salir a la calle y hacer una vida normal. Nadie conoce el nombre exacto de su mal, pero se sospecha cómo lo combate, a falta de fármacos, alimentándose de la vida ajena. El mes pasado publicó un libro que está teniendo enorme éxito entre la comunidad de vecinos. Puede que la enfermedad termine haciéndose contagiosa.

11 de noviembre de 2009

La historia del niño que no quiso crecer


La primera vez que la señora Gentil supo de Peter Pan fue en ocasión de estar ordenando la imaginación de sus pequeños. Es una excelente costumbre que las buenas madres cumplen todas las noches, así que los niños se han dormido, la de escudriñar sus imaginaciones y poner las cosas en orden para la mañana siguiente, colocando en los sitios adecuados la infinidad de materias diversas que por ellas han vagado durante el día.

Si vosotros, niños, pudierais permanecer despiertos (claro está que podéis) veríais a vuestra madre hacer esto y encontraríais interesanet la observación. Es una cosa así como el arreglo de los cajones de una cómoda o armario. La veríais de rodillas, riéndose de algunos de los objetos contenidos en vuestras cabecitas, cavilando cómo diantre los habríais recogido, haciendo descubrimientos dulces y otros que no lo son, apretando una cosa a su mejilla como si le pareciera tan linda como un lindo gatito, y ocultando otra apresuradamente lejos de su mirada. Cuando despertáis por las mañanas, las pasiones y maldades con que os fuisteis al lecho han sido dobladas en pliegues pequeñísimos y colocadas en el fondo de vuestra mente, y en la superficie, en cambio, están extendidos vuestros más lindos pensamientos, prontos para que los uséis.

Peter Pan y Wendy
La historia del niño que no quiso crecer
J. M. Barrie
Editorial Juventud, Barcelona, 1925
Ilustraciones de Mabel Lucie Attwell

27 de octubre de 2009

... and the winner is...

¡Un premio!

Creo que es el primer premio que recibo en mi vida... (qué patético, ¿no?). Mis amigas, que para eso lo son, me lo han concedido. Y yo, ¡feliz!


A ver, vamos a cumplir con las condiciones.


1º. Mostrar el sello.

Ahí va:




2º. Premiar otros diez blogs.

Mermelada de amor: Devuelvo el premio a Lou (lo siento si esto se convierte en el cuento de nunca acabar) porque su blog está lleno de ella, y eso ya lo dice todo: es un blog sincero, valiente, sencillo, cotidiano, entrañable, cómodo, divertido... http://www.mermeladadeamor.blogspot.com/

Literatura Infantil y Juvenil actual: un blog imprescindible para todos los que amen la LIJ, desarrollado con acierto, objetividad, minuciosidad y buen criterio por el escritor Jorge Gómez. En él encuentras siempre buenas recomendaciones, está actualizado, es útil, completo y agradable. Me encanta. http://lij-jg.blogspot.com/

Fantástica Literatura: un blog elaborado por Teo Palacios, escritor que lucha por abrirse un sitio en el mercado. Sus entradas son siempre interesantes, están documentadas, aportan información útil y práctica, animan a los escritores noveles a seguir su camino... Y está muy bien escrito. http://fantasticaliteratura.blogspot.com/

Letras en desorden. Simplemente, disfruto muchísimo leyéndolo... Cuando Jose se decide a escribir, que últimamente es de Pascuas a Ramos. Porque es original, variado e interesante. Y porque detrás de cada entrada se adivina una bella persona. http://www.letrasendesorden.blogspot.com/

Del universo que habita en una canica. Ya hace siglos, cuando habitábamos los tableros y soñábamos con ser madres, me enamoré de cada uno de los mensajes de Irma. Y sigue siendo una delicia leerla. Y ver crecer a sus preciosos hijos. http://deluniversoquehabitaunacanica.blogspot.com/

El baúl que no tenía mi abuela. Éste no se puede describir, hay que verlo, porque las ilustraciones hablan en él. http://klimtbalan.blogspot.com/

La página de LMM, es decir, Lucy Maud Montgomery. No es un blog, es mucho más que eso, porque es un estudio completísimo de la autora y su obra, porque mi amiga June ha dedicado grandes dosis de tiempo y cariño a la página y porque dio lugar a una bellísimo encuentro entre almas afines. http://lmmontgomery.webcindario.com/principal.html

Desorden. El blog de M., que se ha reabierto, espero que por mucho tiempo. Y a los que cree en un futuro. Porque siempre he disfrutado TODO con todos. Porque son como ella, auténticos. Y Sinceros. Originales. Imperiosos. Emotivos. Transparentes. Geniales. http://about-myr.blogspot.com/

Lo dejo en ocho, ¿vale? ¡Ah! Y una aclaración: el orden no es real. Resulta imposible valorar comparativamente blogs de contenidos tan diversos. Yo disfruto leyéndolos todos, sin categorías ni primeros o segundos puestos.

3. Comunicárselo a los premiados.

Esto me da bastante vergüenza. Me imagino la cara de algunos de los premiados preguntándose "¿Y quién es esta chiflada con nombre de estrella que me ha concedido un premio?". Así que lo dejo aquí, lo hago público oficialmente, y aunque nunca se lleguen a enterar yo he cumplido: comunicado queda.

4. Contar algo muy personal, tipo manía o así...

Buf, qué difícil. Ah, ya sé: tengo la manía de darle demasiadas vueltas al coco. Recuerdo que, cuando era muy jovencita, tenía una amiga que, cada dos por tres, ante cualquier cuestión, me decía: "Yo paso". A mí me admiraba. De verdad, no es una ironía, me daba una envidia terrible porque yo no era capaz de "pasar" de nada, todo me preocupaba, a todo le daba mil vueltas y la espontaneidad nunca, jamás ha estado entre mis escasas virtudes. Hoy puedo decir con orgullo que "paso" de algunas cosas, no de muchas, pero algo es algo. La edad te va enseñando. Espero llegar a los ochenta como una auténtica pasota. Molaría ;)